La película el abogado del diablo revela como la vanidad y el ego, nos llevan muchas veces a cometer injusticias con nuestros semejantes, a pesar de ser conscientes del daño que pudiésemos ocasionarles a éstos.
En los sucesos presentados en la película, donde el honor es sustituido por la gloria profesional, el amor por la codicia y la vida por las propias frustraciones, en este último caso, tomando la decisión del suicidio.
Durante el desarrollo de la trama, se presenta “al bien” de una forma débil ante la presencia del “maligno”, además de verse como escurridizo de aceptar sus propias responsabilidades ocultas tras excusas sin fundamento.
Cabe destacar que se muestra también la responsabilidad del ser humano en el momento de elegir un camino, que todos tenemos derecho al libre albedrío, aunque no siempre se escoja el más solidario, sino que en algunos casos, más bien escogemos nuestra propia conveniencia.
Se muestra como la ética depende mucho de las circunstancias, ya que para ganar juicios el protagonista es capaz de tergiversar las situaciones, a pesar de las infamias cometidas por sus clientes en perjuicio de víctimas inocentes.
En la película también se puede apreciar como un error conlleva a cometer otros puesto que se creyó que con el dinero podría ser feliz y no se dio cuenta que perdía mucho más en la parte personal, pero aún así cambió los sentimientos por el dinero y el poder.
El dinero, puede ser instrumento de mal ya que causa envidias avaricia y una ambición desmedida, haciendo que el individuo se olvide de sus principios y del tiempo que le debe dedicar a la familia, la cual es la base de la sociedad y donde se aprenden los principios y valores para enfrentar el mundo que nos rodea; pero a veces nos olvidamos de todo lo aprendido por dejarnos de absorber por el trabajo, las tentaciones al dinero, al placer y la vida fácil.
Como se indicó anteriormente, podemos darnos cuenta de que la obsesión por el dinero y el trabajo, es una nebulosa que va creciendo hasta cubrir nuestros ojos y no nos deja ver la verdad, ni diferenciar el bien del mal.
miércoles, 25 de marzo de 2009
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