miércoles, 25 de marzo de 2009

Comentario sobre la película el abogado del diablo

La película el abogado del diablo revela como la vanidad y el ego, nos llevan muchas veces a cometer injusticias con nuestros semejantes, a pesar de ser conscientes del daño que pudiésemos ocasionarles a éstos.

En los sucesos presentados en la película, donde el honor es sustituido por la gloria profesional, el amor por la codicia y la vida por las propias frustraciones, en este último caso, tomando la decisión del suicidio.

Durante el desarrollo de la trama, se presenta “al bien” de una forma débil ante la presencia del “maligno”, además de verse como escurridizo de aceptar sus propias responsabilidades ocultas tras excusas sin fundamento.
Cabe destacar que se muestra también la responsabilidad del ser humano en el momento de elegir un camino, que todos tenemos derecho al libre albedrío, aunque no siempre se escoja el más solidario, sino que en algunos casos, más bien escogemos nuestra propia conveniencia.
Se muestra como la ética depende mucho de las circunstancias, ya que para ganar juicios el protagonista es capaz de tergiversar las situaciones, a pesar de las infamias cometidas por sus clientes en perjuicio de víctimas inocentes.
En la película también se puede apreciar como un error conlleva a cometer otros puesto que se creyó que con el dinero podría ser feliz y no se dio cuenta que perdía mucho más en la parte personal, pero aún así cambió los sentimientos por el dinero y el poder.
El dinero, puede ser instrumento de mal ya que causa envidias avaricia y una ambición desmedida, haciendo que el individuo se olvide de sus principios y del tiempo que le debe dedicar a la familia, la cual es la base de la sociedad y donde se aprenden los principios y valores para enfrentar el mundo que nos rodea; pero a veces nos olvidamos de todo lo aprendido por dejarnos de absorber por el trabajo, las tentaciones al dinero, al placer y la vida fácil.
Como se indicó anteriormente, podemos darnos cuenta de que la obsesión por el dinero y el trabajo, es una nebulosa que va creciendo hasta cubrir nuestros ojos y no nos deja ver la verdad, ni diferenciar el bien del mal.

Amor ágape

El amor ágape, un amor abnegado, dispuesto a sacrificarse y a servir, está dedicado a buscar el bien de la otra persona. En circunstancias frustrantes, que no somos capaces de cambiar, el amor de Dios da el poder y el valor para continuar esperando hasta que Él tenga a bien modificar la situación.
Somos bondadosos para con los demás, no importa que ellos lo sean o no con nosotros. Es posible que cuando somos criticados, maltratados o falsamente acusados queramos responder con venganza, como lo haría el mundo. Pero con Dios viviendo y amando en nuestro interior, respondemos con mesura. Bondad transmite la idea de sanar; significa estar dispuesto a hacer lo imposible por ayudar a alguien.
Otro aspecto del amor ágape es la humildad. Los que rebosan de este amor no necesitan probar nada; están "tranquilos", calladamente y escuchando, no importa lo que esté sucediendo.
El amor no busca lo suyo. Es decir, el amor renuncia a sus derechos. Pensemos en la cultura de hoy, donde se habla tanto de proteger nuestros "derechos". ¿No es interesante que Jesús nunca habló de Sus derechos.
Uno de los principales beneficios del amor ágape es que no lleva cuentas del mal sufrido. Este amor sobrenatural nos da el poder para perdonar, a pesar de las circunstancias. Algunas personas "guardan rencores", recordando cómo fueron agraviadas la semana pasada y hace veinte años atrás; esta falta de perdón revela un espíritu de encarcelamiento. La persona que lleva un registro de las ofensas recibidas, termina siendo esclava de los agravios "No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad".
El amor también "todo lo espera", el amor nos capacita para esperar lo mejor de los demás, no importa lo que esté sucediendo. Pensemos en lo que nos produce más optimismo en la vida, especialmente durante los tiempos de dificultades y sufrimientos. Cuando sentimos el amor de alguien, no importa lo sombrías o tenebrosas que puedan ser nuestras circunstancias, ese amor nos robustece y genera expectativas en nuestra vida. No sólo indica que el amor ágape nunca se acabará; significa también que cualquiera que sea la situación, la respuesta es siempre el amor. El responder con amor ágape nos mantiene libres; no somos presos de la amargura, la ira, la hostilidad o un espíritu no perdonador. Puede vivir encadenado por el odio, la depresión y el resentimiento, o puede ser libre, la decisión es suya. Dios desea conducirle a una vida abundante, redimida por Su amor.
http://www.armonia.cl/secc_renov/edicion_175/reflexion/reflexion.htm